Luego del beso, mis amigas decidieron que era hora de irnos. Emiro insistía en que nos fueramos juntos. Ganas no me faltaban, pero todo era muy loco y precipitado. Le pedí que me llamara al día siguiente como para salir del paso. No pensé que lo hiciera.
Y a las 4 de la tarde me llamó. Me fue a buscar a mi trabajo y nos fuimos a su bar. Me senté en una mesa y su amigo Fito me dijo:
-"Todavía tiene la borrachera de ayer".
Entendí perfectamente lo que me quiso decir. Creo que no le agrada que yo esté con su amigo, pero no me importa. Me importa que le guste a Emiro.
Nos fuimos a una discoteca. Fito andaba con una chica; Emiro me llevaba de la mano por toda la ciudad, incluso delante de sus amigos, clientes y conocidos. Yo me sentí que por fin llegaba a mi vida la estabilidad emocional que tanto pedía y el amor que tanto necesitaba.
A la hora de irnos, Emiro insistió en que durmieramos juntos esa noche. Lo rechacé, había mucho alcohol entre nosotros. Le prometí que lo llamaría al día siguiente y lo invitaría a comer.
Esta mañana me desperté y me di un relajante baño. No dejaba de imaginarme lo que hubiese sido despertarme al lado de él y tenerlo en ese momento a mi lado.
Lo llamé para invitarlo a almorzar pero me dijo que estaba ocupado. Esperaré su llamada.
Troka — 23-02-2005 16:04:07
Ana — 23-02-2005 19:16:10
Gianko — 23-02-2005 20:00:21